frase para pensar

"el mundo es peligroso. no por los que hacen el mal, sino por quienes se sientan a ver lo que pasa"
ALBERT EINSTEIN

lunes 18 de octubre de 2010

Mi propio Proyecto Bicentenario (Anécdotas del fin de una década)

En la última parte describí pérdidas dolorosas en mi vida. Ahora continúo con el relato.

Cuando cumplí los 10 años, el 19 de Septiembre de 1997, recibí mi primer regalo que consideraba "caro". Esas fiestas patrias, como tantas otras en aquel entonces, las habíamos ido a pasar al campo donde mis abuelos. Por tanto, al ser una zona sumamente huasa y campesina, las ramadas eran de aquellas, con peleas de curaos al final incluidas. A mi me carga(ba) bailar, por lo que terminaba yendo de mala gana a la fiesta, sabiendo que me iba a aburrir toda la noche (la otra opción era quedarme solo en pleno campo con la persona más cercana a un kilómetro y varios cerros más allá...). Para esa ocasión, mi sueño era tener un personal stereo (sí, de esos que tenían radio y cassette... sí, cassette). Las nuevas generaciones quizá no comprendan el valor que en esos tiempos uno le daba a un objeto así, pero bueno. Lo cierto es que ese día me desperté muy ilusionado pensando en que recibiría mi ansiado regalo, y mi ilusión se acrecentó cuando pasado el desayuno mis padres me entregaron una caja envuelta en papel de regalo. Mi emoción ya era incontrolable y solo atiné a romper el papel con toda mi energía. Cuando lo terminé de abrir, mis ojos no podían dar crédito a lo que veían. Dentro de la caja había un hermoso y azul... Jeans y una camisa de mezclilla. Realmente no lo sé, pero creo difícil que no se me haya notado la decepción en mi cara. Como pude, esbozé una sonrisa y les di las gracias a mis padres por tan particular regalo. Salí lo más rápido de ahí tratando de ahogar la desilusión que sentía.
Por supuesto, mis padres nunca han sido tan malos aun cuando en ocasiones sienta que son el demonio en persona. Lo cierto es que, era que no, todo era parte de un "divertido" plan para hacerme sufrir y al rato me entregaron un bonito personal stereo-radio junto a una colonia y un cassette de cueca de los hermanos Bustos... Al volver a Santiago descubrí el trasfondo de la historia. Mis papás habían comprado un personal para regalarme. Sin embargo, mi madrina también me había comprado uno. Decisión: mis papás cambiaron el personal por la ropa y asunto zanjado. ¿la colonia y el cassette de cueca? Eran para mi abuelo que 2 días atrás estuvo de santo (San Roberto); pero como nadie me dijo, me terminé quedando con todo.
Ese año terminaría con varias alegrías extras. Terminaba 4° básico con promedio 7 y pasaba a un nuevo nivel en el colegio; Chile clasificaba por primera vez en mi vida a un mundial de fútbol despues de unas largas clasificatorias y para navidad, recibía mi bicicleta, mi querida bicicleta que hasta el día de hoy me acompaña en mis salidas por Santiago (y con la que me he sacado la cresta en varias ocasiones). Sin duda que el año 97 terminaba de la mejor manera, aunque el 98 no comenzaría igual.

Continuará...

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